Los cabeza de Piñata nuevamente salieron a hacer de las suyas, esta vez a llenar
las calles penquistas de poesía.
Los transeuntes, sorprendidos tomaban el papel, y luego... después de dudar un segundo... comenzaban a leer. La misión de la Piñata fue cumplida.
¡Que viva la poesía!
que ganas de haberlos acompañados! Dx
ResponderEliminarsaludos!!
la otra semana... se vienen las micros, querida! :)
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